Aprendamos a comprender lo leído

mar 2015
No es lo mismo leer que entender lo leído.

Aunque estemos en una sociedad que se autocalifica de audiovisual, donde el sonido y la imagen parecen tener preponderancia, todavía vivimos en un entorno donde la palabra escrita (bien sea impresa en papel o a través de los medios digitales) tiene gran fuerza y atesora gran parte de los contenidos; principalmente, contenidos de cierta complejidad e importancia, como pueden ser las leyes de un país o los contratos, desde laborales hasta pólizas de seguros, por ejemplo.

Es decir, todos los aspectos que nos regulan como sociedad aún se nos presentan por medio de palabras escritas, lo que hace que sea especialmente importante saber leer y saber extraer lo importante de cada texto, así como formarse una opinión de lo que se lee para saber actuar en consecuencia. Esos pilares (en este post te los explicamos) son los que diferencian a un lector competente. No basta con pasar la mirada sobre las palabras y entenderlas por separado, sino que hay que codificarlas juntas para extraer su sentido y hacer una evaluación de sus consecuencias.

Está claro que partimos de que «lectura» no equivale a «comprensión». No por el mero hecho de estar leyendo un texto lo estamos comprendiendo. Los lectores expertos poseen un rápido reconocimiento de las palabras y de la comprensión de las estructuras del lenguaje, por lo que pueden concentrarse en el significado de lo que están leyendo.

Esto sucede, por ejemplo, cuando empezamos a estudiar un idioma ajeno y encontramos alguna expresión popular o frase hecha. Conocemos el sentido de todas y cada una de las palabras, pero no qué significa esa expresión o cuál sería su equivalente en español. De igual manera, en nuestra propia lengua también existen niveles de comprensión lectora. Sin una base adecuada, leer poesía del Siglo de Oro puede parecer muy complejo sin la necesaria formación en literatura española.

La entonación y el énfasis que pongamos en los diálogos permitirá que nuestros hijos identifiquen sentimientos y emociones.

La lectura, como casi todo todo en la vida, tiene una técnica y se puede entrenar. El mejor momento para iniciarse en la lectura se da durante la infancia, cuando la permeabilidad al aprendizaje es mayor, como vimos aquí. Es importante asegurarse de que nuestros hijos aprenden a leer correctamente desde el principio leyendo con ellos en voz alta, escuchándolos cuando leen y, lo más importante de todo, planteándoles cuestiones sobre lo que han leído.

Estas preguntas no deben estar únicamente enfocadas a comprobar que han leído el texto, sino a conocer su opinión sobre él, tal y como se plantea en el programa de Kumon Lectura. Así sabremos si, realmente, lo han entendido. Si leen el popular cuento Caperucita Roja, hay que ir más allá de la pregunta «¿Con qué animal se encontró Caperucita?» para dejar paso a interrogantes como «¿Qué personaje te ha gustado más?» o «¿El lobo es un personaje bueno o malo?», con el fin de que nos den su opinión.

El aprendizaje se produce como resultado de la interacción entre lo que el alumno ya sabe, la información nueva que se le plantea y lo que hace para aprender. Para que la interacción sea exitosa, el alumno ha de comprender y asimilar los contenidos de las materias para ponerlos en práctica posteriormente.

Con esto no nos referimos simplemente a los exámenes u otros procedimientos de evaluación, sino a lo largo de todos los niveles. Un niño que lee de manera habitual (aquí sabrás cómo motivarlo) y ejercita su comprensión lectora tendrá menos dificultades para asimilar conocimientos conforme vaya avanzando en su currículum escolar y en sus años universitarios, principalmente, aunque no solo, en las carreras de Humanidades.

Pongamos por ejemplo un estudiante de Derecho que tiene un buen nivel de comprensión lectora. Sin duda, este alumno tendrá muchas menos dificultades para comprender textos jurídicos, por lo que podrá dedicar sus esfuerzos a otro tipo de tareas, como puede ser el establecimiento de paralelismos, relaciones o injerencias entre unas leyes y otras, lo que le permitirá destacar sobre otros alumnos que están ocupados intentando entender la literalidad de la ley.

El programa de Kumon Lectura puede ayudar a todas las familias preocupadas por la educación de sus hijos a que sus hijos adquieran estas habilidades de comprensión lectora, gracias a la lectura de sus libros recomendados y la resolución de los materiales didácticos, especialmente diseñados para que el alumno destaque por su capacidad de aprendizaje autodidacta. Sin duda, esto le allanará el camino en otras fases de su vida.

Si quieres conocer los beneficios de nuestro programa de Kumon Lectura, contacta con tu centro más cercano en este enlace.