Tres hermanos muy distintos desarrollan su potencial con las clases online de Kumon

jul 2020
 Tres hermanos muy distintos desarrollan su potencial con las clases online de Kumon
Una familia numerosa en la que todo es posible: así son los Ramos.

Los hermanos Ramos estudian Kumon Matemáticas y Kumon Lectura en el centro Kumon Valladolid - Parque Alameda. Los tres son muy distintos: Gonzalo, el más perfeccionista, tiene 11 años y es responsable, autónomo y completamente autodidacta. Rodrigo, de 9 años, apodado cariñosamente «el hippie», es una fuente de energía y entusiasmo; es trabajador, optimista y muy constante. Álvaro, el pequeño, tiene 6 años y es el más activo.

La familia Ramos buscaba un método de aprendizaje que ayudara sobre todo a su hijo mediano: «Rodrigo no distinguía bien los fonemas, no leía las palabras de un golpe y tenía la sensación de que no avanzaba. Cuando la directora del centro Kumon Valladolid - Parque Alameda nos explicó el método, vimos que también era interesante para nuestro hijo mayor, que es muy perfeccionista y tenía poca resistencia a la frustración, así que los apuntamos a los dos: al mayor a Kumon Matemáticas y al segundo, a Kumon Lectura y Kumon Matemáticas», nos cuenta Rosana, la madre de los niños.

Álvaro, el más pequeño de los tres, se incorporó a las clases online de Kumon durante el confinamiento y está muy feliz de seguir los pasos de sus hermanos haciendo Kumon en casa. Cuando comenzó las clases, decía: «¡Por fin soy un niño Kumon!».


Tres formas muy distintas de aprender

Gonzalo, el hermano mayor

Gonzalo se rebela ante las cosas nuevas. El primer año en Kumon fue duro porque se venía abajo en las primeras hojas de los cuadernillos que planteaban nuevas dificultades. Ahora ha tomado las riendas de su aprendizaje y sabe valorar los tiempos para ver si avanza o no.

Con Kumon Matemáticas, ha aprendido a enfrentarse a cosas nuevas sin miedo en cualquier ámbito, no solo en matemáticas. En palabras de su madre, «siempre ha sido muy estudioso, pero no se sabía inteligente ni estaba orgulloso de lo que hacía. Ahora es capaz de fijarse en los detalles de los ejercicios y además se ha vuelto más sociable».

Rodrigo, el hermano mediano

Cuando llegó a Kumon, el principal objetivo era que desarrollase su capacidad de concentración. Desde entonces, su rendimiento académico ha mejorado y está tan motivado con Kumon Matemáticas y Kumon Lectura que a su corta edad ya ha decidido que será profesor de Matemáticas y Lengua.

«Lo primero que hace —nos cuenta su madre— es contar las hojas del cuadernillo para decidir si protesta o no, pero una vez que empieza no se distrae a no ser que le cueste muchísimo; entonces hay que estar a su lado para animarle».


 Álvaro, el hermano pequeño

El pequeño de los Ramos está aprendiendo a mantener una rutina diaria para no perder el buen nivel de lectura que tiene e incluso aprovechar el verano para mejorar. «Tuvo una semana de boicot total y de escribir “Odio Kumon” en cada cuadernillo. Ahora ha llegado a la fase de “Asumo Kumon otra vez y me encanta”», nos comenta su madre con una sonrisa.

Para el pequeño Álvaro, empezar Kumon fue un sueño hecho realidad: «Cuando llegó su paquete a casa, casi en plena pandemia, parecía que los Reyes Magos de Oriente se hubieran adelantado. Meses atrás, cada día que sus hermanos entraban al centro, llamaba a la puerta con esa sonrisa suya que te dan ganas de llevártelo a casa y me decía: “¿Puedo entrar a Kumon?”. Cuando por fin su sueño se hizo realidad, estaba rechiflado. Eso sí, ahora le toca una nueva etapa en la que, como niño Kumon, tiene que cumplir con sus responsabilidades y rutinas», nos cuenta Virginia Vicente, directora del centro Kumon Valladolid - Parque Alameda.

A pesar de que solo lleva unos meses en Kumon, Álvaro ya está desarrollando autonomía y eso se nota en que anota por sí mismo el tiempo que tarda en completar cada cuadernillo. «Los tres han mejorado, pero sobre todo han aprendido a hacer frente a los deberes y trabajos del cole de otra manera: sin agobios, pero centrados en lo que tienen que hacer. Cuando llego a casa, me los encuentro muchos días haciendo ya los deberes», nos dice la madre de los niños.

Unos padres muy comprometidos con el aprendizaje de sus hijos

Los padres de estos tres hermanos incluso fueron capaces de recorrer 100 kilómetros para que a sus hijos no les faltaran los cuadernillos Kumon durante las vacaciones: aún recuerdan cuando se los olvidaron en casa y el padre volvió a casa para recogerlos.

Además, gracias a las clases online, los hermanos Ramos no han dejado de aprender durante el confinamiento. Alfredo, su padre, trabaja desde casa y supo organizar a los tres niños para que no bajaran su rendimiento escolar e incluso lo mejoraran haciendo Kumon en casa. «Alfredo pudo organizarlo todo para que las sesiones fueran posibles compaginando el trabajo, el cole y Kumon», nos cuenta Virginia, orientadora del centro.


Virginia Vicente: «La familia Ramos es para mí el ejemplo perfecto de una familia Kumon»

«Una familia numerosa en la que todo es posible: así son los Ramos. Tanto Rosana como Alfredo apuestan por la educación de sus hijos. Son unos padres implicados, responsables y que desde el minuto uno entendieron la magia de este proyecto. La familia Ramos es para mí el ejemplo perfecto de una familia Kumon», nos cuenta emocionada Virginia Vicente, directora del centro Kumon Valladolid - Parque Alameda.

«Me motiva mucho cada mensaje que Rosana o Alfredo me envían para decirme que están felices, que acertaron con Kumon, y también disfruto compartiendo los procesos de aprendizaje de los niños y aprendiendo de ellos, porque cada día aprendo algo de esta familia», puntualiza Virginia.

Para ella, los niños Ramos son una sobredosis de energía porque siempre llegan al centro con una sonrisa, escuchan y se esfuerzan por ser mejores. «Con ellos, aprendo a ser paciente y a entender que, como todos, los niños también tienen días malos, y no pasa nada. Aprendo de la gran capacidad para no rendirse de Gonzalo y de su calma, porque estar a su lado me transmite paz. De Rodrigo, nuestro “pequeño hippie”, como lo llamamos cariñosamente en el centro, aprendo que todos debemos derrochar felicidad y alegría cada segundo. Cuando llega al centro, me da la sensación de que está entrando en un parque de atracciones. Es trabajador hasta decir basta y ha aprendido que todo es posible. Por último, Álvaro me contagia sus ganas de comerse el mundo, de aprender, de mejorar, de devorar conocimientos», nos dice Virginia.

«Con los cuadernillos Kumon, estamos enseñando a los niños a superarse, a comprometerse, a marcarse retos, a querer ser mejores. Sé la dificultad que supone para una familia numerosa hacer Kumon con niños muy diferentes y en distintos momentos evolutivos. Por eso siempre pienso que nunca es cuestión de falta de tiempo, sino de ganas, y que organizándose bien todo es posible. La familia Ramos es un ejemplo perfecto de ello», concluye Virginia.

Kumon es un método de aprendizaje para todas las edades, desde los 2 años previa valoración del orientador, y para todo tipo de niños. Sea cual sea la personalidad de tu hijo, los orientadores de Kumon adaptarán el método a sus necesidades reales con el objetivo de desarrollar al máximo su potencial de aprendizaje mientras gana autonomía y confianza en sí mismo, y aprende a superarse cada día.

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