Laia Lluch: «Ser orientadora y responsable de un centro Kumon era un sueño y sigue siendo un reto día a día»

dic 2019
«La mejor educación no consiste en hacer todo por nuestros hijos, sino en darles herramientas para que ellos sean capaces de hacer lo que quieran por sí mismos»
«La mejor educación no consiste en hacer todo por nuestros hijos, sino en darles herramientas para que ellos sean capaces de hacer lo que quieran por sí mismos»

Como concluyente de Kumon Matemáticas y doctora en educación, Laia está convencida de los beneficios del método Kumon, tanto que hace casi 3 años abrió el centro Kumon Sant Boi de Llobregat - Marianao. Hoy en día, el centro cuenta con cerca de 150 alumnos, de los cuales más de 100 ya estudian contenidos por encima de su nivel escolar.

Laia valora especialmente no solo el impacto que tiene el método sobre el éxito académico de los más pequeños y en el desarrollo de una actitud de aprendizaje autodidacta, sino también su repercusión en el desarrollo personal.

Su vocación educativa la ha llevado también a formar a futuros maestros y profesionales de la educación en la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona, y a ser profesora colaboradora en la Universitat Oberta de Catalunya.

Un reto cada día

«Ser alumna, asistente y ahora orientadora de Kumon me ha permitido no dejar nunca de querer aprender y ser mejor persona. Esa es una actitud imprescindible para cualquier profesional de la educación», nos dice fascinada.

Laia tiene un espíritu curioso e inquieto. Su andadura en Kumon comenzó en 2013, cuando empezó a trabajar como asistente de un centro Kumon. Aquella experiencia le permitió conocer en profundidad el método y crecer a nivel profesional y personal. En 2017 asumió el reto de ser orientadora de Kumon y dirigir su propio centro. «Fue una de las decisiones más importantes y satisfactorias de mi vida. Ser orientadora y responsable de un centro Kumon era un sueño y sigue siendo un reto día a día».

«Cada tarde en el centro Kumon es única, especial y extraordinaria»

A Laia le cuesta elegir su mejor momento en el centro porque todos ellos le remueven las emociones: «Tengo en mente el día en que concluí Kumon Matemáticas. ¡Fue un brillante y satisfactorio reto! Recuerdo también perfectamente al primer alumno matriculado en el centro, al primer alumno con 3 años aprendiendo, disfrutando y creciendo con Kumon English, al primer concluyente de Kumon Matemáticas, el primer contacto con Kumon de dos hermanas gemelas con 2 añitos recién cumplidos, la celebración del primer aniversario del centro, el momento en que, con tan solo 6 años, una alumna empezó a dividir por sí sola y muchos otros momentos», comenta ilusionada.

«¡Inténtalo, puedes hacerlo!» es la frase más repetida cada día en el centro. Para Laia, cada tarde es única, especial y extraordinaria porque es una oportunidad para descubrir el potencial de aprendizaje de los alumnos y para desarrollar desde el primer día su autonomía y su autoaprendizaje de manera totalmente individualizada. «Lo mejor es el contacto con cada uno de los alumnos y, especialmente, ser testigo de su satisfacción por haber aprendido algo nuevo por ellos mismos y del momento en el que toman conciencia de que son capaces de avanzar en todo aquello que se propongan».

El mayor beneficio de ser orientadora de Kumon

En palabras de Laia: «Lo más satisfactorio de ser orientadora en Kumon es ponerme en la piel de cada uno de los alumnos para conocer los retos a los que se enfrenta durante su proceso de aprendizaje y poder orientarlo de la mejor manera posible, así como plantearle nuevos desafíos para ver hasta dónde es capaz de avanzar».

Laia ha aprendido de los alumnos que siempre se puede mejorar. «Si has llegado hasta aquí, puedes llegar aún más lejos», les repite frecuentemente. Para conseguirlo es muy importante trabajar en equipo. Por eso, destaca la implicación de la familia en el proceso: «El compromiso por parte de la familia es vital. Estoy muy agradecida a las familias que siguen confiando en el método Kumon y, en concreto, en el equipo de Kumon Sant Boi de Llobregat - Marianao», afirma complacida.

Educar para el presente y con miras al futuro

«¿Cómo educar en una sociedad de la información, en la que el conocimiento ya no se concentra solo en la escuela? ¿Cómo educar en un momento de cambio constante, en el que algunos estudios indican que el 80% de los jóvenes trabajarán en puestos que hoy ni siquiera existen?». Estas grandes cuestiones la inquietan asiduamente. A pesar de ello, está convencida de que la respuesta es poner el foco en capacitar a los niños y adolescentes para que sean autónomos y críticos, y también capaces de aprender dentro y fuera del aula, con o sin profesor, durante su etapa formativa obligatoria y más allá de ella.

«Es esencial para mí y para el equipo con el que trabajo aportar cada día el material adecuado y el reto más oportuno para cada uno de nuestros alumnos, para que sean más felices, para que su aprendizaje sea completamente autónomo lo antes posible y para que sean mejores personas y capaces de perseverar en todo aquello que se propongan», puntualiza.

Un futuro lleno de oportunidades

Laia está convencida de que sus próximos años en el centro estarán llenos de oportunidades significativas para ayudar a los alumnos a aprender por sí mismos. «La mejor educación no consiste en hacer todo por nuestros hijos, sino en darles herramientas para que ellos sean capaces de hacer lo que quieran por sí mismos. Piensa en el dicho: “Regálale un pez a un hombre y comerá un día. Enséñale a pescar y comerá toda la vida”. De esta forma, cada niño desarrollará las habilidades necesarias para “leer el mundo” con sus propios ojos», concluye.

Un toque personal

A Laia la apasiona leer, en su tiempo libre siempre va acompañada de un buen libro; está aprendiendo a tocar el piano y le encantan la fotografía y conectar con la naturaleza.

Para Laia, aprender es una adicción, por eso es una apasionada de la investigación y el conocimiento: «Me entusiasma aprender, despertar el interés por aprender y ayudar a los más pequeños o no tan pequeños, compartir, empoderar, reflexionar, construir, debatir, superar, ilusionar, errar, aprender, etc.», confiesa.


Hoy en día, muchos profesionales se sienten atraídos por los roles empresariales. La libertad que ofrecen para tomar decisiones puede suponer nuevos desafíos y ayudar a hacer la vida de los emprendedores más flexible y rentable.

Si, como Laia, deseas crecer profesionalmente con Kumon y llenarte de satisfacciones personales educando con nuestro método, contacta con nosotros.