El profesor en un centro Kumon

«El método Kumon no es un método de aprendizaje para adquirir conocimientos. Para mí es un método para aprender a adquirir conocimientos». (Takeshi Kumon)

Si entramos en cualquier clase de un colegio o de una academia y preguntamos quién es el profesor, la respuesta es fácil e inmediata. Pasa lo mismo si hacemos la misma pregunta en cualquier centro Kumon. ¿O realmente no es así? El diccionario de la Real Academia Española define profesor como la persona que ejerce o enseña una ciencia o arte.

El profesor en un centro Kumon es un orientador que se adapta a los niños y establece un plan de aprendizaje de forma individualizada, porque cada niño es un mundo y, desde esa perspectiva, promueve el autodidactismo.

El material didáctico

«Toru Kumon reflexionó sobre lo que no había que hacer, en lugar de centrarse en lo que sí había que hacer. Además examinó el orden de aprendizaje que haría el estudio más eficiente. De esta forma nacieron los cuadernillos Kumon». (Comprender la filosofía de Toru Kumon)

Esta frase inspiradora de Toru Kumon describe la misión de un orientador en un centro Kumon: favorecer la relación entre el alumno y el material para que se produzca el aprendizaje.

Para ello, nuestros  orientadores conocen en profundidad el material y al alumno, y trabajan diariamente respondiendo a cómo enseñarles, qué objetivos se persiguen en cada nivel o incluso en cada cuadernillo. De inicio, todo pasa por resolver las hojas de los cuadernillos, pero no de cualquier manera: desde la perspectiva de un niño que trabaja por encima de su nivel escolar.

Por ejemplo, a la hora de resolver un nivel A, el orientador se pone en la piel de un niño de 4 años que se enfrenta a esos ejercicios por primera vez y se plantea cuáles pueden ser sus reacciones, qué estrategias va a seguir para responder a un ejercicio, cómo va a interpretar un ejemplo o qué tipo de errores va a cometer. Cada niño es un mundo y en un día de clase es muy poco el tiempo para observar el trabajo individual de cada uno. Muchas veces tenemos que reaccionar casi de forma inmediata ante un niño que tiene una dificultad. Este tipo de ejercicios nos hace ser mucho más ágiles y nos proporciona mucha más capacidad de reacción.  

Aprender de los niños 

«Para nosotros aprender de los niños es más importante incluso que nuestra misión. [...] No hay nada que defina mejor el método Kumon que "aprender de los alumnos"».  (Toru Kumon)

En Kumon, es el orientador quien aprende de los niños para seguir ahondando en nuestra propia forma de orientar, porque el método Kumon está en constante evolución.

Aprender a aprender

«Nuestro trabajo como educadores no es llenar a los niños de conocimientos como si fueran cajas vacías, sino animarlos a que quieran aprender, a que disfruten aprendiendo y a que sean capaces de estudiar cualquier cosa que deseen o necesiten en el futuro». (Toru Kumon)

La situación ideal en un centro cuando un alumno requiere ayuda es promover el autodidactismo, pero siempre de la mano de un profesor que interviene brevemente y lo deja pensar. No necesitamos que el alumno nos dé una respuesta inmediata.

Es esencial dejarlo analizar, que sea él quien descubra la solución. No pasa absolutamente nada si un alumno emplea 10 o 15 minutos pensando cómo resolver un ejercicio si ha sido preparado para ello. Y eso es algo que tenemos que entrenar desde el primer día. El alumno ha de tener interiorizada la dinámica de recurrir a los ejemplos y buscar ahí la solución. Por eso es tan importante que nuestras pistas remitan al alumno directamente al propio ejemplo y que nuestros elogios refuercen que recurra a ellos.

Es muy importante reconocer el esfuerzo de nuestros alumnos de forma constante, que se sientan valorados y motivados para seguir su camino hacia el éxito educativo.    
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