Meritxell Vila: «No me gusta empezar las cosas y dejarlas a medias»

18/09/2015

Como dijo Aina, Kumon sirve tanto a los alumnos con problemas en la escuela como a los que van bien. Y Meritxel es un ejemplo de este segundo grupo de alumnos. En la clase de matemáticas del colegio se aburría, y en Kumon encontró el lugar ideal para aprender todo lo que quisiera sin importar la edad, siguiendo el ejemplo de Marisa, concluyente en primaria. Meritxel llegó a Kumon con 8 años, y ahora con 13 la queremos felicitar por lograr llegar hasta el final de nuestro programa de Matemáticas.

Pregunta: ¿Te gustaban las matemáticas antes de empezar el programa en Kumon?

Meritxell: Sí. Me gustaban y se me daban bien, pero en el colegio me aburría porque siempre trabajábamos las tablas de multiplicar, que yo ya me sabía. Cuando empecé Kumon e iba avanzando, los niveles cada vez me gustaban más.

P: ¿Qué es lo que más te gusta de las matemáticas?

M: Los retos, que te hacen pensar… Cuando eres pequeño piensas que ya sabes todas las matemáticas porque sabes operar con fracciones, por ejemplo, y luego descubres que esto es solo el inicio y que hay mucho que aprender por delante. Me gusta la dificultad y el hecho de saber que siempre te quedan más cosas por aprender. Me gusta encontrar una relación entre la teoría y la vida real, y en el caso de las matemáticas siempre tienen su aplicación.

Los niveles cada vez me gustaban más.

Los niveles cada vez me gustaban más.

P: De todos los niveles del programa de matemáticas, ¿qué contenidos  te costaron más esfuerzo? ¿Y cuáles te parecieron más sencillos? 

M: El nivel que más me costó fue el nivel J, el más avanzado de álgebra. Hasta entonces todo me había parecido muy fácil, pero a partir de aquel nivel, las cosas cambiaron y recuerdo que me costó bastante seguir adelante. Los niveles siguientes no fueron tan difíciles y me animaba pensar que cada vez estaba más cerca de terminarlo. En general lo que me ha parecido más sencillo, y lo que más me ha gustado, han sido todos los cuadernillos de cálculo, ya fueran fracciones, ecuaciones o derivadas.

P: ¿De qué forma te ayudaron tu familia y tu profesora a lo largo de toda tu trayectoria en Kumon?

M: Me animaban en los momentos difíciles, me aconsejaban, me enseñaban trucos y me explicaban los ejercicios que yo sola no conseguía resolver.

P: ¿Cómo animarías a los alumnos que ahora están en un punto difícil del programa?

M: Les diría que no se rindan, que luchen con todas sus fuerzas para superar las dificultades y que se tomen Kumon como un reto y no como un problema. Al fin y al cabo, es cuestión de voluntad encontrar 30 minutos cada día para hacerlo. Acordar con la familia que después de hacer el Kumon se puede hacer alguna actividad que les guste para compensar, y que no hace falta trabajar mucho cada día, que se puede ir haciendo poco a poco cada día.

P: ¿Qué consejo puedes dar a otros estudiantes para que también lleguen a ser concluyentes?

M: Hay que proponérselo. Creerte que puedes hacerlo y trabajar cada día hasta el final. Ser muy constante y no querer ir demasiado deprisa. Si te lo propones y trabajas cada día, todo es posible y este día llegará.

P: ¿Pensaste alguna vez en dejar Kumon? ¿Por qué?

M: Quizá en algún momento de frustración o rabia sí que pensé en dejar Kumon. A veces tenía que invertir más de una hora diaria en hacer el cuadernillo y esto representaba un gran esfuerzo para mí, sobre todo porque cuando eres pequeño tienes otras prioridades.

Pero en general, Kumon siempre ha sido un reto para mí. En el colegio siempre me aburro en clase de matemáticas y para mí las verdaderas matemáticas se encontraban en Kumon. Siempre disfrutaba haciéndolo, de hecho lo hacía como un juego y, cuando ya resultaba más difícil combinarlo con los estudios, fui quien decidí continuar porque quería ser concluyente. Incluso en algún momento, mis padres me preguntaban si quería seguir haciendo Kumon, y me decían que nadie me obligaba, y que hiciera lo que quisiera.

P: ¿Cuándo te propusiste convertirte en concluyente?

M: Empecé Kumon cuando era pequeña. Mis padres me lo plantearon como un juego en el que tenía que ir resolviendo unos cuadernillos para avanzar al siguiente nivel. En realidad es así, y yo iba superando los niveles más básicos con facilidad. No me di cuenta cuando llegué al nivel J. Tuve problemas para terminarlo, pues fue el que más me costó. Estuve mucho tiempo para realizar este nivel y entonces yo estaba en sexto de primaria. Empecé a ver que Kumon iba en serio y que, a partir de entonces, no todo me sería tan fácil. Quería terminar Kumon lo antes posible y me prometí que terminaría pronto. Así fue como cada día, sin excepciones, hacía el material lo mejor posible. Los niveles restantes los hice con solo dos repeticiones de cada cuadernillo y siempre pensando en que este día llegaría. A pesar de los momentos difíciles, después de superar el nivel J, nunca he pensado en dejar Kumon porque era, de algún modo, abandonar lo que todo este tiempo había estado trabajando. No me gusta empezar las cosas y dejarlas a medias.

P: ¿Crees que tu trabajo en Kumon te ha ayudado en otras materias? ¿En cuáles? 

M: Sí. En muchas o casi todas. Porque Kumon, más allá de las matemáticas que te enseña, te ayuda a aprender unos hábitos de trabajo y de estudio diarios que son necesarios en la vida. Te ayuda a saber organizarte y a encontrar 30 minutos de cada día para hacer este trabajo, a pesar de las múltiples tareas que tengas que hacer.

P: ¿Qué beneficios crees que tiene terminar el programa completo? ¿Qué habilidades crees que has desarrollado tras tu paso por Kumon?

M: La satisfacción personal, pensar que todo tu esfuerzo se ve recompensado… He desarrollado habilidades como aprender a organizarme, saber reservar un momento para estudiar cada día, saber empezar una cosa y luchar por conseguir terminarla hasta el final.

P: ¿En qué te gustaría trabajar cuando seas mayor? ¿Crees que tu experiencia en Kumon te va a ayudar a conseguirlo?

M: Aún no tengo muy claro en qué quiero trabajar; aún soy joven y ya tendré tiempo de decidirlo más adelante. De momento he pensado en estudiar Matemáticas, Física o Ingeniería… Y también en dar clases. Seguro que Kumon me va a ayudar a conseguirlo porque he aprendido que con esfuerzo, constancia y dedicación, soy capaz de conseguir lo que me proponga.

P: ¿Recomendarías Kumon a otros alumnos?

M: Cada uno es diferente y sabe lo que le conviene. Yo sí que recomendaría Kumon a otros alumnos solo por probar, y luego podrán decidir si continuar o no. Reconozco que llegar a ser concluyente significa mucho esfuerzo y dedicación, pero nadie pierde nada por probar. Quizá crees que no estas hecho para las matemáticas, porque no las entiendes, y luego descubres que te gustan y que son interesantes.

Además, haciendo Kumon aprendes muchos valores y habilidades que son útiles para cualquier situación en la vida, como la capacidad de resolver un problema de forma rápida, la organización del tiempo o el hábito de estudio diario.

Entrevista con Marta Fusté, profesora de Meritxell

Durante sus años en Kumon, Meritxel contó con la compañía de Marta, profesora del centro Kumon Barcelona – Sagrada Familia, quien destaca su tenacidad y su constancia para aprender cada día un poco más.

P: ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de Meritxel?

M: Meritxell era una niña despierta que disfrutaba y se motivaba con los cuadernos nuevos. Su afán de superación y de avanzar sin cesar ha sido el reto que la ha motivado hasta el final. Su gran sentido del humor aparecía en los momentos difíciles lo que lo hacía más llevadero.

Pregunta: ¿Cuál crees que fue el momento más duro para ella?

Marta: El nivel J, sin duda. Meritxell es una alumna brillante que hasta ese momento no había tenido ningún problema en realizar los test de nivel. Hasta llegar al nivel J. En el test se quedó casi en blanco. Pero creo que fue positivo porque a partir de entonces su actitud y forma de estudio cambiaron y se hizo más reflexiva. Marcó un antes y un después. El ver que sí había temas difíciles y que quizás no todo era tan mecánico como hasta entonces. Creo que la ayudó a aplicar otra manera de estudio que le ha servido para llegar a ser concluyente.

P: ¿Cómo lo superasteis?

M: Lo superamos hablándolo abiertamente con ella y su madre, y haciendo unas repeticiones de algunos bloques del nivel J. Al finalizar el repaso, volvimos a hacer test y… casi perfecto. Establecimos que el libro de soluciones había de ser para consultas puntuales la primera vez que se abordaba el cuadernillo, pero después las repeticiones se tenían que hacer solo mirando los ejemplos del cuaderno. Esta forma de trabajar ha funcionado.

P: ¿Cómo ha afrontado las dudas y los problemas?

M: Siendo fiel a la verdad, Meritxell es una alumna completamente autodidacta. Y, sobre todo, en los últimos niveles del programa. El libro de soluciones la ha ayudado y ha aprendido a hacer un buen uso de él. Pocas veces ha requerido explicaciones y la mayoría de las veces era para comprobar si era correcto lo que ella pensaba. Cabe resaltar que había de entender lo que estaba haciendo (igual que nos contó Carolina) y no cesaba en el empeño hasta conseguirlo.

P: ¿Cuál es el momento que recuerdas con mayor cariño?

M: El test de nivel del K, el primero del bloque de funciones. Nos sorprendió con un grupo 1, la mejor calificación que se puede obtener. Era la constatación que había logrado la forma correcta de estudio.

P: ¿Qué has aprendido trabajando con ella?

M: He aprendido que la tenacidad y la fuerza de voluntad para llegar hasta el final han de ser cualidades que hemos de fomentar en nuestros alumnos. Empezar una cosa y no dejarla hasta al final refuerza la autoestima y la seguridad de que uno es capaz de hacer lo que se proponga. Meritxell ha demostrado hasta el final estas cualidades.

P: ¿Qué habilidades, destrezas o actitudes son las que crees que le han llevado a convertirse en concluyente?

M: Curiosidad por aprender cosas nuevas, tenacidad y constancia (Meritxell ha hecho los cuadernillos cada día exceptuando un viaje de dos semanas el verano pasado); seguridad en saber que, aunque le costara, acabaría entendiéndolo. El ver que su esfuerzo se veía recompensado por el avance era un estímulo que le demostraba que el final era posible.

P: ¿Qué papel ha desempeñado la familia?

M: La familia de Meritxell ha jugado un papel importantísimo. Desde que empezaron (ella y su hermano Joan) han realizado su material cada día y siempre ha venido calificado y corregido. Especialmente su madre, Núria, que ha ayudado siempre.

Queremos dar las gracias a Meritxel y a Marta por compartir sus experiencias de aprendizaje con el blog de Kumon. Si quieres leer más opiniones sobre Kumon de nuestros alumnos, entra aquí, y en este enlace puedes solicitar una entrevista con un profesor para estudiar el caso individual de tus hijos. Y en nuestros canales en Google PlusFacebook y Twitter podemos responderte cualquier consulta que tengas sobre cómo puede ayudarte Kumon con la educación de tus hijos.