Apaga la tecnología, enciende a tu familia

20/02/2019

¿Cuándo se conocieron tus padres? ¿Cuál es el sueño de tu mujer? Los anuncios navideños de 2018 nos hicieron reflexionar sobre cuánto sabemos de nuestras familias y el tiempo que les robamos por nuestra adicción a la tecnología; dosifiquemos su uso; sobre todo en la infancia, que es la etapa en la que se siembran los valores y se crean los recuerdos que marcan nuestra vida.

Deja el Whatsapp

Existe un dicho muy absurdo que dice: «No hagas lo que hago, haz lo que digo». Tus hijos te observan, así que predica con el ejemplo. Apaga el móvil, desconecta del trabajo, olvídate de publicar en tus redes sociales y de mandar mensajes, e invierte tiempo en tus peques; en orientarlos con los deberes; en sembrar en ellos valores como la autoestima, la confianza y la constancia, y en disfrutar del tiempo de ocio.

Tiempo en familia

Los padres son los encargados de velar por la inteligencia emocional de sus hijos y enseñarles a aprender a gestionar sus emociones de manera positiva, a ser resilientes; es decir, a aprender a sacar provecho de la frustración. Esto se consigue compartiendo tiempo con ellos.

El uso de la tecnología ha transformado nuestra forma de relacionarnos y ha afectado a nuestra capacidad de atención y concentración. Ser una persona multitarea no significa ver la televisión mientras estamos conectados a Youtube, enviamos un tuit y jugamos con el móvil o la tableta. Hacer todo a la vez afecta a la capacidad de concentración en una determinada tarea, sobre todo en los niños, y atenta, especialmente, contra la integración familiar porque aunque compartimos el mismo espacio, cada uno va a lo suyo.

La tecnología no es un familiar, dale el lugar que le corresponde

La felicidad es una emoción muy ligada a la autoestima, la motivación y la confianza en uno mismo; nosotros la alcanzamos mediante el aprendizaje.

En Kumon promovemos la implicación de la familia en la educación de los niños. No se trata de «hacerles los deberes», sino de orientarlos para que aprendan a ser autónomos desde pequeños a la vez que compartimos tiempo de calidad con ellos, tal como lo hacemos en nuestros centros Kumon, donde nuestros orientadores guían a los alumnos a través de las pistas de nuestros cuadernillos de aprendizaje, pero no les dan las respuestas. De esta forma promovemos la autonomía y el autodidactismo.

La motivación es muy importante. Por eso se deben celebrar los logros concretos, y no solo los académicos, sino también los que conciernen a la actitud frente al aprendizaje.

¿Cómo implicarse en la educación de los hijos?

Es de vital importancia que los padres sean capaces de crear un entorno propicio para el estudio de los niños. Esto es así porque, para desarrollar las rutinas, capacidades y actitudes que pretendemos, el alumno ha de ser capaz de insertarlas de forma natural en su vida cotidiana.

Implicarse en la educación de los hijos también es preguntarles qué tal han pasado el día, qué opinan de sus materias, qué ejercicios les gustan más o qué programas de televisión les interesan. Compartir opiniones es lo que ayudará a tus hijos a ser personas capaces de desenvolverse por sí mismos en el futuro.

En los programas educativos impartidos en los centros Kumon, gran parte del trabajo se realiza en casa, por lo que los padres también son protagonistas cuando supervisan los deberes de sus hijos y califican sus ejercicios con los libros correctores y de soluciones.

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